Con Pep Guardiola se convirtió hace un año en el primer equipo alemán en ganar cuatro campeonatos consecutivos y ahora con Carlo Ancelotti encadena la quinta, el Bayern manda con brazo de hierro en la Bundesliga y canta un nuevo alirón tras vencer en Wolfsburgo (0-6) cuando restan tres jornadas por jugar. Empató su perseguidor, el Leipzig, y el Bayern saltó al campo sabedor de que la victoria zanjaba la temporada. Fue un rodillo. Alaba y, dos veces, Lewandowski marcaron antes del descanso. Robben, Müller y Kimmich doblaron la goleada en una segunda parte que fue un trámite. Quizás la propia Bundesliga lo haya sido para el Bayern.

Estamos, con todo, ante un título con sordina. “Si logramos el doblete la temporada será buena”, indicó el capitán Philip Lahm poco después de caer en la Liga de Campeones frente al Real Madrid. Pero el pasado miércoles el Borussia Dortmund le apeó de la final de Copa tras superarle en el mismísimo Allianz Arena. El Bayern levanta su vigésimo sexta Bundesliga y tan solo está a dos de igualar todas las ensaladeras que han alzado el resto de equipos alemanes. Corre la cerveza en Baviera, pero se echa en falta más burbujeo porque el nivel en Alemania ha bajado. Por primera vez en los últimos ocho años no hay presencia germana en las semifinales continentales y grandes escuadras como Borussia Mönchengladbach, Schalke 04, Eintracht, Bayer Leverkusen, Hamburgo o el propio Wolfsburgo, campeón en 2009, se debaten en la segunda mitad de la tabla doméstica.